Aunque parezca mentira, este proyecto comenzó como un chiste.
Durante años vimos distintos servidores y equipos que estaban en la escuela, algunos de ellos llevaban más de 6 o incluso 9 años allí. Como ya tenía algunos conocimientos sobre Linux, era común que terminara hablando de sistemas, redes y servidores. Entre bromas, siempre aparecía la misma idea: "algún día tendríamos que poner uno en funcionamiento".
Las bromas no terminaban ahí. Más de una vez también insistía a mis compañeros para que probaran Linux, mostrando sus ventajas y tratando de convencerlos de animarse a algo distinto. Con el tiempo, hablar de servidores, sistemas operativos y administración de equipos se volvió algo habitual dentro del grupo.
Poco antes de comenzar este proyecto habíamos participado en una semana de trabajo de hardware externo en el Centro Complementario, una experiencia distinta que nos permitió salir por un momento del desarrollo del sistema y despertó aún más nuestro interés por la infraestructura y los sistemas.
Una vez finalizada esa actividad y ya de regreso en las prácticas internas de la escuela, mientras desarrollábamos un sistema para el Honorable Concejo Deliberante de Saladillo, surgió nuevamente la idea del servidor. Esta vez le preguntamos a la profe si podíamos y comenzamos a hacerlo realidad.
Los avances no fueron rápidos. Hubo limitaciones de tiempo, problemas de conectividad, clases que muchas veces se hacían demasiado cortas y una gran cantidad de cosas nuevas por aprender. Aun así, muchos profesores nos brindaron tiempo para dedicarle al proyecto y, semana tras semana, logramos avanzar un poco más: investigar hardware, instalar sistemas, configurar servicios, resolver errores y aprender sobre administración de servidores.
Con el paso del tiempo, aquel "¿y si hacemos funcionar uno de esos servidores?" dejó de ser una simple broma. Cuando logramos ver las primeras señales de vida y una landing page funcionando, los profesores comenzaron a verlo como una posibilidad real.
A partir de ese momento dedicamos muchas horas, tanto dentro como fuera del aula, al desarrollo del panel de administración, herramientas complementarias y configuraciones que no se ven a simple vista, pero que son fundamentales para el funcionamiento diario del servidor.
Hoy este servidor representa muchas horas de aprendizaje, pruebas, errores, investigación y trabajo en equipo. Más que una computadora encendida, es el resultado de la curiosidad, la iniciativa y las ganas de aprender haciendo.
Lo que comenzó como una charla sobre Linux y unos servidores olvidados terminó convirtiéndose en un proyecto real para la escuela.